Cinismo
Publicado por gualinse en junio 4, 2008
Esta mañana fue electo el padre Miguel D’Escoto, asesor en temas internacionales del presidente Daniel Ortega, como próximo presidente de la Asamblea General de la ONU. Una decisión que más que alegría es tomada como insulto. El padre D’Escoto es uno de los más fieles defensores de las violaciones que a las libertades está haciendo el presidente Daniel Ortega, y hasta ha llegado a afirmar que los periodistas del diario La Prensa, principal medio de oposición de esta administración, deberían haber sido condenados a la pena de muerte. Estas fueron las declaraciones de D’Escoto, el 9 de junio de 2007:
“si en Nicaragua existiera una tipificación del delito de alta traición a la patria, lo cual no existe y si en Nicaragua existiera además la pena de muerte, en Estados Unidos existe la tipificación del delito de alta traición y también existe la pena de muerte por inyecciones letales, sillas eléctricas o cámara de gas, si en Nicaragua hubiera eso, todos los de La Prensa se hubieran ido al otro mundo hace mucho tiempo”.En su discurso de hoy, el padre de D’Escoto criticó a los países ricos que invierten mucho dinero “en lujos, productos superfluos y guerras”, mientras que “El hambre y la pobreza” carcomen a las naciones pobres. El padre D’Escoto no mencionó que el presidente Daniel Ortega gasta miles de dólares adornando con su rostro las calles de Managua, en enormes pancartas que no son más que culto a su personalidad. El presidente Ortega viaja en aviones rentados sin declarar a nadie el costo de sus viajes por el mundo, en lo que además lo acompaña toda su familia.
D’Escoto tampoco mencionó que el presidente se hospeda en hoteles de lujo -en Panamá se hospedó en uno que llegaba a costar hasta mil dólares la noche-, mientras Nicaragua era golpeada fuertemente por la tormenta tropical Alma, que causó dos muertes y dejó anegada la zona del occidente del país. El presidente no ha estado en Nicaragua en las últimas semanas, y según sus ministros, controla el Gobierno por teléfono
A esos lujos no se refirió D’Escoto, y además dejó por fuera el secretismo, la posición contra los medios independientes y la libertad de prensa y opinión y el uso de los poderes del Estado para castigar a sus opositores.
No, don Miguel habló de libertad, criticó a las naciones ricas y se pronunció contra aquello del imperialismo. El viajo discurso de un dinosaurio. El colmo del cinismo. Y se supone que debemos estar contentos de que él, con su mentalidad de inquisidor, encabecé una de las pocas instituciones respetuosas del mundo. ¡Sí, vaya cinismo!


